MARCAS TEXTUALES
Como
afirma Santos Zunzunegui, el enunciador
se definiría como la presencia del autor en el propio texto visual, que
no debe confundirse con el autor empírico. La tensión entre líneas, dominantes
cromáticas, la co-presencia de centros de interés o focos de atención
en la imagen, la tensión entre formas geométricas (triángulo-rectángulos),
la presencia de composiciones simétricas o irregulares, la compleja organización
interna de la composición fotográfica, junto a otros elementos, son algunas
marcas textuales que nos informan de la presencia del enunciador en la
imagen. Hablamos, pues, de marcas que se pueden reconocer en la propia
morfología de la imagen, que tienen relaciones de tipo indicial, icónica,
simbólica o puramente referencial.
El enunciatario
es
un sujeto también propiamente textual que no puede confundirse con la
categoría del receptor o espectador físico. Es a través del análisis que
podemos reconocer la presencia de ambos. Como explica Zunzunegui (1988,
pp. 82-83), “la presencia del observador es reconstruible y, por tanto,
visible, incluso en los casos en que se nos trata de ocultar sus huellas,
a través de dos actividades discursivas esenciales”:
-la
aspectualización: consiste en la operación de ubicar un conjunto
de categorías aspectuales (acción, tiempo y espacio) que revelan la presencia
implícita de un sujeto-observador;
-la focalización: “permite
aprehender mediante un ‘punto de vista’ mediador el conjunto del relato”,
es decir, se refiere, en nuestro caso, al “cómo” es mostrado el motivo
fotográfico.
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